11 de mayo de 2011

CON PEDIDO DE PUBLICACIÓN

ALGO MÁS QUE PALABRAS

DILAPIDAR

Una parte del mundo malgasta los bienes sin prudencia y sin mesura. Ni sabe guardar, ni saber gastar. Otra parte del mundo se muere de hambre. Habría bastante para todos si no se dilapidara. El pensador indio, Gandhi, nos puso en el corazón la advertencia: "todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres". El hecho de que la pobreza todavía exista, mientras otros multiplican sus deseos derrochando, debiera ser el principal motivo de preocupación en un mundo global. Los seres humanos son y deben seguir siendo lo prioritario, habiten en el lugar que habiten, es una obligación, no es hacer caridad. A expensas de los pobres y marginados no se puede activar ningún desarrollo económico. A veces las soluciones son mucho más fáciles. Se sabe que cerca de un tercio de los alimentos que se producen para el consumo humano en el mundo anualmente -unos 1.300 millones de toneladas-, se pierden o desperdician, según un estudio divulgado recientemente por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la alimentación. Sin duda, debemos cambiar estas actitudes, los más pequeños desde las escuelas y los mayores desde la concienciación que supone tirar los alimentos, en un planeta incapaz de erradicar la pobreza.

Ciertamente los recursos naturales son limitados y no se pueden dilapidar. Cada año, los consumidores en los países ricos desperdician la misma cantidad de alimentos (222 millones de toneladas) que la totalidad de la producción alimentaria neta de África subsahariana (230 millones de toneladas). Por este motivo, es indispensable que la humanidad renueve y refuerce esa alianza de mesura y sensatez que el mundo necesita para contrarrestar el derroche y despilfarro que nos asalta en cualquier esquina. Si odiar es malgastar el corazón y el corazón es nuestro mayor caudal de vida, desperdiciar alimentos es abrasarnos el alma unos contra otros, en lugar de abrazarnos a la naturaleza unos y otros. El hábitat, y sus frutos, nos pertenece a todos, a toda la especie humana, sin distinción alguna. Por ello, se ha de producir un cambio en la manera de producir y consumir. Tan importante es bajar las pérdidas en las fase de producción y recolección como arrojar alimentos perfectamente comestibles a la basura. Es el conjunto lo que hay que atajar, algo que exige una profunda renovación cultural en la humanidad sobre el cual construir un futuro mejor para todos, no solamente para unos privilegiados. Los suyo es replantear un camino común con un modo de vivir caracterizado por la sobriedad y la solidaridad, en vez de la prodigalidad y el egoísmo como hasta ahora se ha venido cultivando. El ser humano se ha dejado dominar por inmoralidades, y de pronto, nos vemos que todos estamos dominados por la ambición, llegando a perder hasta el propio sentido de humanidad. Está bien que cada uno goce al máximo de los bienes que pueda, pero sin disminuir la felicidad de los demás con su derroche.

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

corcoba@telefonica.net

11 de mayo de 2011

10 de mayo de 2011

FLORENCIO VARELA Y LA ESCRITURA: Un interesante concurso

SE LARGA EL CONCURSO MI CIUDAD 2011: GANATE UN VIAJE A COLONIA CON TODO PAGO PARA DOS PERSONAS

Desde el martes 1 hasta el viernes 10 de junio de este año, se recibirán los trabajos para el XIX Gran Concurso Literario y Artístico58º Aniversario de Mi Ciudad”. El certamen tuvo más de 93.000 participantes y más de 1100 ganadores en 18 años de realización.

BASES Y CATEGORIAS:

-Alumnos de Jardines de Infantes y Preescolar:

DIBUJO, PINTURA, COLLAGE: puede presentarse sólo un trabajo por persona. El tema es libre y la técnica también. Los datos del autor deben ir al dorso.

-Alumnos de PRIMARIA:

1) REDACCION: trabajos con letra clara y legible, con tinta, sobre el tema “MIS AMIGOS” que no excedan las 2 carillas de hojas de carpeta común.

2) DIBUJO: trabajos sobre el tema “COSAS DE MI PAIS” (historias, creencias, costumbres, habitantes autóctonos, gestas históricas, etc.), con cualquier técnica (lápiz, tinta, témpera, acuarela, óleo, cerita, fibra, etc.) y formato.

Los datos del autor deben ir al dorso.

-Alumnos de SECUNDARIA:

Podrán participar con trabajos originales e inéditos:

1) PERIODISMO: notas o reportajes sobre temas referentes a F. Varela, sus lugares, instituciones, historia, o su gente, escritos a máquina o por computadora y de no más de 3 carillas de hoja oficio a dos espacios.

2) CUENTO BREVE: escritos a máquina o por computadora que no excedan las 2 carillas de hoja oficio a 2 espacios. El tema es libre.

3) POESIA: trabajos escritos a máquina o por computadora que no excedan una carilla oficio a dos espacios. El tema es libre.

4) RELATO: trabajos escritos a máquina o por computadora que no excedan dos carillas oficio a dos espacios. El tema es libre.

5) DIBUJO, PINTURA y COLLAGE: el tema, la técnica y el formato son libres

Los datos del autor deben ir al dorso..

-Alumnos Especiales:

Los alumnos de escuelas especiales de F. Varela podrán participar con dibujos, collages y pinturas de tema libre. Los datos del autor deben ir al dorso.

-Docentes:

Los docentes de establecimientos de F. Varela de todos los niveles, podrán participar con escritos de hasta 3 carillas hoja oficio a dos espacios sobre Educación o temas referidos a nuestra ciudad. Los datos del autor deben ir al dorso.

-Categoría LIBRES

-Cuento, Relato y Poesía:

Cualquier persona que resida en F. Varela puede participar con relatos o cuentos de tema libre, escritos a máquina o por computadora, que no excedan las 2 carillas de hoja oficio a 2 espacios. La letra debe ser no menor de tamaño 12.

Las Poesías, también de tema libre, no deben exceder una carilla. Puede presentarse un solo escrito en cada categoría. Los datos del autor deben ir al dorso.

-Fotografía:

Cualquier persona que resida en F. Varela puede participar con fotografías inéditas color o blanco y negro sobre el tema “EDUCACION, ALUMNOS y ESCUELAS”. El tamaño máximo es de 20 x 30 cm. Puede presentarse un solo trabajo por persona. Los datos del autor deben ir al dorso.

MUY IMPORTANTE: los trabajos deben llevar al dorso, y nunca al frente, los datos completos de su autor: nombre y apellido, edad, dirección y teléfono, (y colegio, división o grado si son estudiantes). Los que no cumplan estos requisitos quedan fuera de concurso.

- LOS PREMIOS:

Los ganadores recibirán diplomas, libros, el Premio Alberto “Chiquito” Noziglia al Mejor Cuento, el Premio “Paula Pagani” a la mejor poesía, el Premio Especial “Ramón César Suárez” y el Gran Premio Sociedad Civil “Mi Pueblo” al Mejor Trabajo presentado en el concurso. También, por gentileza de la agencia local de Turismo EMIGRAR, en la ceremonia de entrega de premios, se sortearán tres viajes con excursión a Colonia (Uruguay) para dos personas cada uno, con todo pago.

- PLAZO DE ENTREGA Y REGLAMENTO:

Los trabajos se recibirán en la Redacción de Mi Ciudad (Av. San Martín 2671, ex 733, F. Varela),desde el martes 1 de junio hasta el viernes 10 de junio de 2011, de lunes a viernes de 10 a 12:30, no aceptándose envíos por mail. Un jurado de destacadas personalidades analizará los originales y dará su veredicto, que será inapelable.

Los trabajos ganadores serán publicados en Mi Ciudad y la Revista Anuario de Mi Ciudad según el criterio de los organizadores. Los dibujos y fotografías no premiados podrán retirarse en nuestra sede hasta un mes después de la entrega de premios. Una vez transcurrido dicho lapso no habrá lugar a ningún reclamo. Los escritos no se devuelven. La participación en este certamen significa la total y absoluta aceptación de este reglamento, quedando exclusivamente a cargo de Mi Ciudad la resolución de cualquier instancia no contemplada en el mismo.

Los ganadores y rodos los participantes ceden gratuitamente a Mi Ciudad el derecho de reproducir los trabajos presentados por cualquier medio con el solo requisito de consignar la fuente. Del mismo modo, ceden gratuitamente el uso de su imagen y nombre para notas y publicidades acerca del certamen o del periódico.

Informes al 4255-2595 o en www.miciudadenlinea.com.ar. Mail: diariomiciudadvarela@yahoo.com.ar.

9 de mayo de 2011

CON PEDIDO DE PUBLICACIÓN

ALGO MÁS QUE PALABRAS

EL USO DE LAS TIERRAS A VISTA DE PÁJARO

El tema de este año para el Día Mundial de las Aves Migratorias (14 y 15 de mayo) es “El uso de las tierras a vista de pájaro”. La cuestión es que se quiere concienciar a la ciudadanía del drástico impacto que el uso humano de la tierra tiene sobre las aves migratorias y en los ecosistemas de los que dependen. Por desgracia, el mundo en el que vivimos se mueve más en el caos que en el espíritu de la belleza, por eso refleja también la necedad de modos de vida. No podemos usar las tierras a nuestro antojo como si se tratara de un material que nos pertenece, debemos considerar el hábitat como algo de todos para el presente, pero también para el futuro, lo que implica que el ser humano tiene que aprender a dominar la furia de la destrucción y ver la forma de reconstruir un planeta que sufre a causa de la avaricia del ser humano. Cuando todo lo queremos para sí, todo lo perdemos. Lección que aún no hemos aprendido, a pesar de tantos conocimientos adquiridos.

Observamos que, permanentemente se derrochan energías que amortajan el ambiente natural, el valor de la diversidad biológica de nuestras vidas, no en vano dependemos de esta variedad de savias para poder vivir. El que desaparezcan las especies por causa de nuestras actividades humanas es una mala referencia, yo diría que es una diabólica noticia, porque si una especie se extingue, no me cabe la menor duda, el ecosistema va a pasarnos su factura de sufrimiento. En el gran libro de la naturaleza se encuentran todas las claves para huir de la pasión egoísta y todos sus abecedarios nos hablan de que aquello que es contrario a la naturaleza es también nocivo al ser humano. Tampoco hemos aprendido a leer el mundo. Por ello, creo que ha de avivarse el deber de la solidaridad, que es un deber impreso en el uso de las tierras, de manera que todos los bienes deben llegar de manera equitativa a todas las personas. Por otra parte, también es necesario implicar a los verdaderos cultivadores de las tierras en las opciones y decisiones que atañen a ese destino del suelo, pues cada día son más los espacios de cultivo que se están orientando hacia otros objetivos. Dejemos trabajar la tierra al que la trabaja, continúa siendo un buen propósito. Asimismo, que la familia rural recupere su lugar que hoy no tiene en el corazón del orden social es tan justo como preciso. De lo contrario es caer en la decadencia de los principios.

El ocaso no es bueno para nada. Esas embajadoras de la biodiversidad que son las aves migratorias también están en declive por el cambio climático, por la pérdida de hábitats naturales, en beneficio de un desarrollo urbano desmedido y, en parte también, por un turismo descontrolado, junto a otros factores propiciados por el codicia humana. Ante estos hechos se evidencia que las sociedades han devaluado el precio de algo tan grande como es la responsabilidad. Si fuésemos más responsables tomaríamos buena nota de todos estos desajustes y haríamos mucho más por detener la continua pérdida de biodiversidad. Uno puede ver a vista de pájaro todos estos desórdenes, fruto del mal uso de las tierras y del abuso de las personas, pero luego tiene que hacer algo para poder garantizar las distintas especies animales y vegetales. Se trata de un esfuerzo que requiere una consideración global ética y un respeto por una naturaleza que no admite conflictos. Ciertamente, el ser humano puede poseer la palabra, pero el hábitat imprime un carácter que debemos tenerlo en cuenta.

Cuidado con desafiar el orden de la naturaleza y sus leyes naturales de las que formamos parte. No se puede permanecer bajo modelos de vida mezquina, ni ser necios, hay que ir más allá del reciclaje, para que germine una nueva cultura que conozca y se reconozca como parte de esa naturaleza, especialmente sensible a un medio ambiente común para todos. Por tanto, la dimensión económica tiene que dar paso a una magnitud más anímica, más de cognición en el buen uso de la tierra. Los deberes no son pocos. A vista de pájaro tenemos que volver a pintar de verde los caminos del mundo. Pongamos corazón. Cuidemos de abrazar esas aves migratorias que buscan espacios de libertad. Acariciemos mares y ríos con los aires de la pureza. Que se contagie el planeta de poesía. Hemos de salvar cada instante de nuestra existencia antes de que sea demasiado tarde. El hombre sigue siendo el mayor destructor de vida. No tiene en cuenta los cauces de los ríos, ni los manantiales de aguas, ni los mantos verdes, ni tampoco las rutas migratorias. Siempre se repite la misma historia, cada individuo no piensa más que en sí mismo.

Vaya mi recuerdo, pues, para esas aves migratorias que llevan consigo el vuelo de lo creado para ser recreado, que transitan por vías que tienen cada día menos posadas, que sufren todo tipo de inclemencias pero que no retroceden, sabedoras por instinto natural que la utopía está en el horizonte. La ilusión despierta el empeño y solamente la paciencia lo termina. Llegará el día en que las aves migratorias volverán a injertar versos en el aire y en el que los humanos retornaremos a la morada del sueño para reconquistar tiempos perdidos. Ya está bien de vivir en un mundo de cosas y que a uno le consideren una cosa más.

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

corcoba@telefonica.net

8 de mayo de 2011

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ALGO MÁS QUE PALABRAS

DESPUÉS DE LA MUERTE DE BIN LADEN

El terrorismo no puede tener cabida en un mundo civilizado. La misma ONU siempre ha condenado enérgicamente, como no podía ser de otra manera, en los términos más recios las hazañas terroristas en todas sus manifestaciones sin importar sus motivos. Por eso, a mi juicio, tan importante es combatir como prevenir y velar por el respeto de los derechos humanos, que los sembradores del terror no tienen en cuenta. Por otra parte, la actitud humana tampoco es la de alegrarse por la muerte de nadie, ni la de vengar muerte alguna, sino más bien la de reflexionar sobre el valor de la vida. ¿Por qué se ha llegado a ese odio tan cruel de no respetarnos como especie y matarnos ciegamente unos a otros? Si hay algo que me ha ilustrado vivir, es que la compasión siempre es más penetrante que el rencor, que la clemencia es preferible a la justicia misma, y que si uno va por el mundo con la mano tendida, uno también hace amigos.

Considero que la amistad vale más que un tesoro. Pensando, pues, en ese mundo de afectos que todos necesitamos, creo que tras la muerte del líder de la red terrorista de Al Qaeda, Bin Laden, debemos extraer todos una gran lección. La religiosidad de los pueblos me parece fundamental para huir de la ceguera del pánico. Es hora que las religiones fomenten el encuentro entre los pueblos, el diálogo entre culturas, y propicien una sana y saludable meditación entre las gentes. Cualquier creencia de fe verdadera es pacifista y pacificadora, no es un pretexto para los conflictos, repele el choque entre las civilizaciones, porque es un signo de esperanza que conlleva la bondad, el respeto, la armonía. Por tanto, el hecho de que las religiones y la paz van juntas, debe contribuir a tomar una mayor conciencia de su responsabilidad. Sin duda, los líderes religiosos tienen el deber de hacer todo lo posible por instar a descubrir y aceptar todo lo que sea bueno en los demás. Soy de los que pienso que todos tenemos algo de bueno, incluso el más malvado de los hombres.

Ciertamente, hoy el mundo teme represalias por la muerte de Bin Laden, cuando lo que debiera producirnos a todos, es un deseo de perdón y no de venganza, de amor a la vida, que conllevaría, entre otras cosas, dejar de fabricar armas. No hay muerte justa como tampoco hay guerra justa. Las personas construimos demasiados abecedarios inhumanos y no suficientes abecedarios con alma. Es sabido que a lo largo de la historia se han manipulado credos y religiones, lo que hace más necesario suscitar debates y estimular entre confesiones diversas el entendimiento. También es evidente que los sembradores del terror intentan modificar nuestro comportamiento, injertarnos miedo en el cuerpo y división en la sociedad, lo que también hace más preciso promover los derechos de los demás, que uno reclama para sí. En cualquier caso, todos tenemos el derecho a existir y a crear mundos humanos. Las religiones tienen el privilegio de las masas, la llave para derribar los muros que nos separan. Comiencen ya con el amor que predican. Comencemos. A nadie le conviene que el amor no exista.

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

corcoba@telefonica.net

4 de mayo de 2011

1 de mayo de 2011

ERNESTO SABATO Y LA CONADEP

MILAGRO DE JUAN PABLO SEGUNDO

NO RESIGNARSE, LA RECOMENDACIÓN DE SÁBATO

ALGO MAS QUE PALABRAS

Entre las frases célebres que guardo en el corazón, que me acompañan siempre, está una de Ernesto Sábato con la que me identifico plenamente. Dice así: "hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse". Caer en la resignación es suicidarse de por vida. Los tiempos actuales son una invitación permanente a la actuación. Hoy, quizás como ayer y tal vez como mañana, debemos rebelarnos ante la siembra de injusticias que ahogan el mundo; sublevarnos ante los sembradores del terror; negarnos a tomar el camino de la violencia; levantarnos tras cualquier caída; alzarnos con la bandera del diálogo y anunciar que es posible la paz, porque la paz realmente la injertan las personas, no las estructuras de poder. En los pequeños gestos humanos que brotan de la vida es donde nace la armonía. Por eso, detrás de cada acción humanitaria, florece la ansiada concordia que todos requerimos como el pan con el que nos alimentamos.

Lo que sucede es que hay que situarse en el verdadero corazón de la existencia humana, y asistirla con los cuidados que un artista incrusta a su obra. Partamos de la realidad. Nadie me negará que todo ser humano siente el deseo de amar y de ser amado. Sin embargo, ¡qué complicado es a veces amar, dejarse amar y sentirse amado! Los mayores fracasos siempre provienen del amor, incluso hay quien llega a dudar si el amor es un imposible. Las carencias afectivas es uno de los grandes males que ahogan al mundo, hasta el punto que muchas personas consideran que el amor es una visión ilusoria, algo irrealizable ¿tendremos que resignarnos, pues?. A mi juicio, ¡jamás!. El amor es lo que mueve todo y lo que, en verdad, nos conmueve por dentro. Lo admirable, como tantas veces dijo Ernesto Sábato, "es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil". Por consiguiente, desfallecer es lo último, si además la propia vida ya es deseo, camino por el que todos transitamos y en el que todos necesitamos ayuda. Al final uno llega a la conclusión de que solamente una vida de entrega a los demás es una vida plena, una vida vivida en la perfección y bebida por la hermosura. Esto es lo que nos sacia el corazón. El que lo probó, sí que sabe de qué estoy hablando.

Sin duda, para crecer en esta estética hay que expresarse en el amor y este es el compromiso al que todos estamos llamados, sólo es cuestión de saber mirar y ver que el amor domina todas las cosas, el universo entero, y nosotros no vamos a ser menos. ¿Cómo resignarse a una vida sin ideales, a una sociedad marcada por las injusticias, por la falta de libertades? ¿Cómo permanecer callados ante gobiernos que usan sus armas contra su propio pueblo? ¿Cómo bajar la cabeza ante la violencia indiscriminada de los que pretenden justificar tan viles acciones por objetivos políticos?. Hemos de derribar las barreras del miedo y trabajar a destajo por un mundo embellecido a través del esplendor de la verdad. No hay que tener recelo en llevarlo a buen término, aunque el trabajo sea duro y difícil, pues como apuntó Ernesto Sábato "al parecer, la dignidad de la vida humana no estaba prevista en el plan de globalización". Téngase siempre en mente, que el nivel de decencia tiene que estar siempre por encima del nivel del pánico, somos personas con derecho a ser personas. Recuerden el dicho popular, de morir de pie antes que vivir arrodillado.

Me viene a la memoria la declaración de un joven destinado a ser asesinado en un mundo de exterminio, "a cada nuevo espanto o abuso debemos oponer nuestra voz. Podemos sufrir, pero no debemos sucumbir a las atrocidades humanas". ¿Cómo resignarse a la intolerancia, al respeto de la vida humana? Tampoco el mundo debería encogerse de hombros a los avances en la integración social, a pesar de los tiempos complicados que vivimos. Es tiempo de imaginar soluciones, de aprovechar experiencias exitosas y de evitar errores (y horrores) del pasado. Ciertamente, como expresó Sábato, "el mundo nada puede contra un hombre que canta la miseria". Siempre nos queda la palabra. Y, en esa palabra, se imprimen acciones a llevar a cabo y opciones a tomar. Así, en este lenguaje vivo, la palabra justicia no tiene ningún sentido mientras seamos incapaces de hacer justicia, de tomar la buena costumbre de dar a cada cual lo suyo. Tampoco la palabra progreso, que tanto se dice, mientras haya personas que se mueren de hambre. La palabra no se le puede quitar a nadie, debe ser libre como el pensamiento. Dejemos, pues, que entone la voz todo aquel que tenga algo que decir, que denunciar o que aplaudir. Cuando la palabra sale del alma nos aproxima unos a otros, sin embargo, en el momento que la palabra se ensordece por las armas, cada cual busca su distancia y su lejanía.

El ser humano no puede vivir con los males. Cada vida, cada ser humano, cada situación está reclamando la presencia viva de gentes con corazón y coraje. El compromiso con la vida nos alcanza a todos, especialmente con el más pobre y marginado. No cabe la pasiva resignación y dejar que las cosas continúen así o, como sucede con frecuencia, degeneren en situaciones peores. Nuestra memoria de luchas inútiles se puede cambiar, además es el cambio del cambio que el mundo pide, y que Sábato rubricó como viable, al decir que "la historia no es mecánica porque los hombres son libres para transformarla". La gran transformación del mundo no puede esperar más, y ha de iniciarse en cada uno de nosotros que es donde nace, crece o decrece, al contacto del amor que nos apliquemos. No resignarse, pues, que el primer peldaño siempre parte de uno mismo, de su estado de ánimo en definitiva. Al fin y al cabo, uno no halla la belleza sino la lleva también consigo.


Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

corcoba@telefonica.net

1 de mayo de 2011